Estos últimos días en los que todos nos encontramos apesadumbrados por las tragedias ocurridas en Haití y en Chile, y sobrecogios por los devastadores efectos de los terremotos ocurridos y conscientes de lo vulnerable que resulta el ser humano frente a tales cataclismos, se me viene constantemente a la cabeza el famoso y trágico terremoto de Lisboa de 1755, que tanto afectó a la ciudad de Huelva, y en especial el tsunami posterior que asoló las costas de todo el Golfo de Cádiz.
Mucho se ha escrito a este respecto, resultando fácil encontrar cuantiosa información en la red.
Tsunami © 2010 Choco Tóxico
De lo que sin embargo no he encontrado ninguna referencia en internet es sobre las valiosisimas conclusiones históricas recogida en el artículo "Riesgos Geológicos: tsunamis" de Juan A. Morales y José Borrego Flores, publicado dentro de la obra "Geología de Huelva. Lugares de Interés Geológico", Facultad de Ciencias Experimentales (Ed.), editada por la Universidad de Huelva. el pasado 2009. Libro este, por lo demás, muy recomendable, cuidado, con abudantísimo material gráfico, divulgativo y ameno.
Según los expresados autores, desde un punto de vista general, "un tsunami genera normalmente una capa de sedimentos compleja pero bien reconocible, que es denominada tsunamita por los sedimentólogos. Autores japoneses han diferenciado tres tipos de capas generadas por tsunamis:
1.- Acumulaciones de conchas y fragmentos de conchas (…). Presentan como característica común un número alto de moluscos, incluyendo especies de mar abierto mezcladas con otras típicas de ambientes protegidos por el oleaje.
2.- Capas de arenas (…)
3.- Depósitos (…) en acumulaciones o dispersiones de grandes bloques de rocas sobre el fondo marino
Específicamente en el entorno de Huelva, los geólogos autores del artículo señalan que "las costas del Golfo de Cádiz han sido afectadas históricamente por sucesivos tsunamis. Existe documentación histórica de, al menos, 7 tsunamis catastróficos además de otros menores detectados instrumentalmente en los últimos 40 años".
Lo que deterrmina que en Huelva tal fenómeno natural ni mucho menos puede consideranse anómalo o extravagante, sino que, por desgracia, es y ha sido común en sus costas
De los tsunamis catastróficos, continúa el artículo, "el ejemplo mejor conocido ocurrió el 1no de noviembre de 1755, correspondiendo con el terremoto de Lisboa que fue uno de los sismos más fuertes ocurridos en Europa. La magnitud estimada de este terremoto fue de 8,3 en la escala de Richter (…) Asociado con el sismo, un gran tsunami destruyó amplias áreas costeras de la Península ibérica y Marruecos".
Según los citados geólogos , "hasta 2003 no se habían descubierto en la Costa de Huelva niveles de conchas semejantes a los descritos en el anterior apartado. Los primeros niveles aparecieron en el Estuario del Odiel durante una bajamar extrema. Estos niveles han sido caracterizados como niveles de primer tipo, con base erosiva y acumulaciones de conchas y fragmentos que incluyen ejemplares de berberechos (Cerastoderma glaucum y Cerastoderma edule), ostiones (Carssostrea angulata), chirlas (Chamelea gallina), longuerones (Solen marginatus), almejas finas (Ruditapes decussatus) y conchemas (Glycimeris variabilis). Sobre estos niveles de conchas se desarrolla una capa de arenas negras correspondiente al período de decantación posterior al tsunami. (…)"
"Una vez identificada en el estuario una tsunamita tipo, se buscaron en sondeos otras capas semejantes, habiéndose encontrado hasta un total de 14 en los últimos 8000 años. Dataciones con Carbono 14 han demostrado que las más recientes de estas capas corresponden a los tsunamis de 1755, 1531, 949, 881 y 395 de nuestra era, todos ellos originados por sismos históricamente documentados.
"Otras fechas registradas en las capas más antiguas son igualmente significativas, así existe una capa de conchas datada en torno al 550 antes de Cristo que podría corresponder con la fecha de finalización de la civilización tartessica , y otra anterior datada alrededor de 2500 antes de Cristo que coincide con el final de la civilización megalítica onubense.











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