viernes, 14 de enero de 2011

SIMBOLOS MASONICOS EN EL BARRIO REINA VICTORIA.


A principios del siglo XX  el número de trabajadores que en la ciudad de Huelva estaban contratados por la Riotinto Company Limited había crecido notablemente, cifrándose en varios cientos entre los muelles, talleres, depósitos de minerales y ferrocarriles propiedad de la compañía. 

Debido a las reivindicaciones que estos trabajadores iniciaron exigiendo a la empresa una vivienda digna, la compañía tomó la decisión, en 1916, de construir una barriada para tal fin, en unos terrenos de unas ocho hectáreas y media dedicados al cultivo de viñedos que había adquirido poco tiempo atrás al noreste del casco urbano de la capital, conocidos como Hacienda o Finca San Cristóbal, tomando su nombre de la cuesta así llamada y que constituía uno de los lindes de la finca.

Esa barriada sería el futuro Barrio Reina Victoria, popularmente conocido en Huelva como Barrio Obrero.

Al no disponer la compañía de arquitectos en su plantilla que proyectaran la obra, encargó su elaboración a quienes por entonces eran los arquitectos municipales de Huelva: José María Pérez Carasa y Gonzalo Aguado.

Según Miguel González Vilchez, en su obra de referencia Historia de la Arquitectura Inglesa en Huelva, "los arquitectos municipales plantearon una barriada tipo ciudad-jardín con un paseo perimetral de circunvalación, nueve calle paralelas y dos ortogonales a ellas", continúa el autor exponiendo que "en el proyecto primitivo de Pérez Carasa y Aguado, de diciembre de 1916, se planteaba un conjunto de 71 edificios iguales e independientes de planta en forma de T. Estos edificios, de una sola altura, estaban formados por tres viviendas cada uno, dos de ellas iguales y simétricas y una tercera menor (...) Cada uno de los edificios se se ubicaba en una parcela en forma de T en la que se definían los accesos peatonales de cada una de las viviendas (una por una calle y las otras dos por la calle opuesta, alternándose la posición de los edificios correlativos".

En el presente detalle del plano del Barrio Obrero se observa la disposición en forma de T de cada una de sus casas, así como la distribución de las tres viviendas dentro de cada una de las casas.

Hasta 1981, año en el que Gónzalez Vilchez publica su libro, la autoría del Barrio Reina Victoria venía atribuida a los citados Pérez Carasa y Aguado, pero cuenta el autor que fue durante la labor de investigación para escribir su estudio, en concreto examinando un plano de los muchos que se encontraban en los los sótanos de la Casa Colón (que a principios del siglo XX albergaba las oficinas y el staff de dirección de la Riotinto Company Ltd.), cuando vio por primera vez la firma de R.H. Morgan, quien había llegado a Huelva en 1917 como encargado del departamento de construcción de la compañía. Cuenta González Vílchez, como después de ese primer plano con la firma de R.H. Morgan, fueron apareciendo más y más planos con su rúbrica, hasta convencerse de que fue él "el principal artífice de que el Barrio Reina Victoria o Barrio Obrero presente en la actualidad el extraño y variado aspecto estético que en él se puede observar".

No obstante, a este respecto es necesario hacer constar que ya el 30 de junio de 1967, en un artículo aparecido en el diario Odiel en la sección llamada "Hablando de Huelva", Jesús Conde Delgado contaba que dirigió las obras de construcción del barrio "Mr. Morgan que vino a Huelva en un principio contratado por los famosos cirujanos de tan grata recordación entre los onubenses, Mackay y Macdonald, quienes le encargaron la construcción de un chalet para cada uno de ellos y una clínica o sanatorio quirúrgico donde ambos trabajaron unidos por espacio de mucho tiempo".

Partiendo del proyecto realizado por Pérez Carasa y Aguado, que denominaba a las 71 casas con que inicialmente se iba a dotar a la barriada, como "casas tipo 'a'", Morgan modificó ligeramente la planta de las mismas para que las tres viviendas de cada 'T' fueran iguales e introdujo algunos otros pequeños detalles técnicos, pasando a denominar al proyecto como "proyecto de casas tipo 'a' reformado". Pero lo más interesante del reformado de Morgan, a los efectos del presente artículo, fueron los nuevos diseños exteriores de las casas, que pasaron de un modelo único que se repetía invariablemente 71 veces en el proyecto de Perez Carasa y Aguado, a 20 tipos diferentes de fachadas, en los que Morgan jugó generosamente con su imaginación. Como describe González Vilchez, la imaginación de Morgan "era variada en ideas y recursos que aveces excedían de lo puramente arquitectónico. Los dinteles de las ventanas pasaban a ser ahora rectos o curvos, tipo frontón o con molduras rectangulares, con una, dos o tres claves (...) Las chimeneas suponían un nuevo motivo de imaginación por parte de Morgan que dibujaba planos enteros con multitud de prototipos de chimeneas (tipo mastaba, con cubierta a dos aguas, a cuatro naves, en remate curvo, en dientes de sierra, prismática como capitel dórico, etc). Los frontones o hastiales de las viviendas fueron adornados por Morgan de muy diversa  manera y así aparecían frontones dentados, con resaltos de canecillos , con cornisas poderosas, con pináculos laterales, curvos, con faldoncillos de teja en mansarda, etc.". Esta ecléctica fusión de estilos es descrita por Juan Cobos Wilkins en su obra La Huelva Británica de la siguiente manera: "cada casa ofrece su elemento arquitectónico y decorativo que la singulariza, ninguna es igual, en todas hay algo diferente, y así se mezcla lo británico, lo colonial, lo andaluz y hasta lo gótico o mudéjar con un toque nórdico ... El cruce de maderas bajo los aleros me lleva, en algún caso, a remontarme varios siglos atrás, hasta el XVI, y evocar por un instante las casas estilo Tudor de una población tan literaria como Stratford-upon-Avon, donde nació y murió Shakespeare (...) Cierto (y repasada la variopinta mezcla, loable) que la panorámica total no se muestra discordante ni estridente, reviste unidad y no carece de encanto y armonía".

En estos alzados realizados por Morgan se observa el diferente tratamiento de cada fachada, incluso de cada chimenea.

En 1919 esta primera fase de 71 viviendas se encontraba terminada. Poco tiempo después se demostró insuficiente para albergar a todos los trabajadores de la compañía, por lo que encargó a Morgan el proyecto de nuevas casas, éstas de dos plantas y cuatro viviendas, en las que, según González Vilchez, Pérez Carasa y Aguado sólo participaron firmando el proyecto, pues la fecha de sus planos firmados son muy posterioes a los muchos más detallados de Morgan. Estas nuevas casas que se fueron construyendo hasta 1926 se denominaron modelos 'B', 'C' y 'D' y resultan hoy las más visibles del barrio, pues son las que lo bordean por la Avda. Guatemala y Avda. Alcalde Federico Molina y, por tanto, las que se vislumbran desde el exterior. No obstante, las que ahora nos interesan son las casas de una sola planta que conforman el núcleo original de Barrio Obrero.

Esta es la actual configuración del Barrio Obrero visto desde el aire, con la denominación de sus calles:
Paseando por las calles de esta singular barriada, son muchas las cosas que llaman la atención del paseante, su armonía, el diseño geométrico de sus calles, la paz que se respira en su interior, sus pequeños jardines llenos de flores y plantas, muchas de ellas exóticas, su singularidad como isla dentro de la ciudad, un pequeño pueblo ajeno al urbano bullicio que lo rodea... Fijando nuestra atención más en lo particular veremos como, efectivamente, Morgan, aun siguiendo un patrón invariante, dotó a cada una de las casas del barrio de su propia singularidad, con una específica decoración en cada fachada. Si nos fijamos con más detalles veremos como en la parte superior de cada fachada, salvo allí donde el paso del tiempo o sus propietarios los han quitado, Morgan introdujo un elemento decorativo singular basado en figuras geométricas, triángulos, círculos, líneas,... Pues bien, en esas estaba cuando hace ya más de un año, y mira que había ido veces anteriormente a pasear por sus calles, me topé con algo que hasta entonces me había pasado desapercibido, una de las fachadas, aunque oculta parcialmente por las ramas de un frondoso naranjo, estaba decorada con una esvástica, sí, una cruz gamada, primorosamente pintada de ocre. Mi sorpresa fue mayúscula. Lógicamente lo primero que pensé fue en los nazis. De todos es sabido y está perfectamente documentada, la presencia de alemanes en Huelva, muy ligados al Tercer Reich, llegando a conformar un muy activo servicio del espionaje para el régimen (a tal respecto constituye una obra esencial el libro La Segunda Guerra Mundial en Huelva de Jesús Ramírez Copeiro del Villar), pero enseguida descarté la idea, pues no se trataba de la esvástica nazi, ya sus brazos estaban en disposición opuesta a la del partido nacionalsocialista que los tiene hacia la derecha (dextrógira), mientras que esta del barrio obrero los tenía hacia la izquierda (levógira), además de que la nazí siempre se muestra girada en un ángulo de 45 grados, mientras que la que estaba viendo se encontraba totalmente centrada.

En la casa colindante a la anterior, siguiendo en dirección a la Avenida de Guatemala, su fachada estaba decorada con una estrella de cinco puntas, también pintada de ocre. La siguiente casa, en esa misma dirección, mostraba una estrella de seis puntas, con la punta superior truncada por algún daño o por el deterioro producido por el paso del tiempo, realizada con un mosaico de pequeñas piedrecitas. En la siguiente casa, una nueva cruz, también de ocre, ésta formada por cuatro tes, que luego he sabido se denomina cruz potenzada o de los templarios.

Estaba en la calle F del barrio, ninguna casa más encontré con tales simbolos en el resto de la calle, ni en las siguientes hacia abajo, esto es, en las calles G, H, I, ni en el llamado Pasaje del Sur, que es la última calle del barrio lindante con la trasera del Colegio de las Teresianas. Así que dí media vuelta y subí de nuevo, esta vez hasta la calle E, que comencé a recorrer desde el paseo de circunvalación del Barrio Obrero en dirección a la calle Roque Barcia. Nada de particular encontré en las primeras casas de la calle, hasta que al llegar a la mitad de la misma me encontré con una nueva esvástica, esta vez pintada de blanco, por lo que si no vas buscando algo así, es difícil de apreciar al confundirse con el blanco inmaculado de la fachada, es posible que sus actuales propietarios, quizá con cierta razón, no quieran llamar la atención con un símbolo de tan infausto recuerdo. Inmediatamente, en la casa colindante, una nueva estrella de cinco puntas, sin pintar, realizada con un mosaico de pequeñas piedras; en la colindante, una estrella de seis puntas y, en la fachada de la siguiente, una nueva cruz potenzada pintada de ocre. La misma pauta de símbolos que había encontrado en la calle F. De hecho, inmediatamente me di cuenta que estas casas de la calle E eran las traseras de las de la calle F, con las que conformaban una manzana.

Nada parecido encontré, ni en el resto de la calle E ni en las siguientes hacia arriba, las D, C, B y A, salvo unos pequeños azulejos a los que luego me referiré.

En la siguiente fotografía tomada de Google Maps he marcado la ubicación exacta de la manzana a la que me he referido para su más correcta comprensión visual, así como el símbolo que cada una de las casas luce en la fachada:
© 2010 Google (google maps).
 © 2011 Choco Tóxico (fotografía de los símbolos y diseño).
Vistas de frente este sería el aspecto de las fachadas de cada una de las casas, siguiendo el orden en el que están dispuestas en sus respectivas calles mirándolas de frente:

© 2010 Google (Street View).
 © 2011 Choco Tóxico (fotografía de los símbolos y diseño) . 
Si todo esto es sorprendente, más lo es si cabe el hecho de que esta manzana de casas se encuentra justo en la mitad exacta del Barrio Obrero. Es decir, quien colocó estos símbolos sin duda quiso que estuvieran en el lugar mas preeminente, en el corazón mismo de la barriada. Si continuáramos idealmente los limites del barrio hasta conformar un rectángulo, y éste lo dividiéramos en cuadrículas iguales, constituyendo cada una de ellas una de sus manzanas, la de las casas con los símbolos a que nos estamos refiriendo ocuparía la cuadrícula central. Obsérvese a este respecto la anterior fotografía aérea de Google maps, sobre la que se ha sobrepuesto el rectángulo ideal dividido en cuadrículas:

© 2010 Google (google maps).
 © 2011 Choco Tóxico (croquis de cuadrículas).

Además, los símbolos, dentro de la manzana están situados formando una simetría invertida entre ellos:

© 2010 Google (google maps).
 © 2011 Choco Tóxico (fotografía de los símbolos y diseño).
Así pues, casi puede descartarse con total seguridad el azar o la casualidad, tanto en la elección de los símbolos, que nada tienen que ver con los restantes elementos decorativos de las demás casas, como la ubicación misma de la manzana así decorada.

Procede, pues, antes que nada, averiguar el significado y origen de tales símbolos, pues ni las utilizadas son unas cruces vulgares, sino unas muy singulares, ni el diseño de las estrellas es tampoco baladí.

Cruz:
Según Juan Carlos Daza, en su obra Diccionario de Francmasonería. la cruz "es el símbolo de la totalidad del Mundo, del intermediario, del mediador (cielo-tierra, tiempo-espacio, etc). La cruz (decía Guénon) "es sobre todo un símbolo de la totalización espacial...El Símbolo de la cruz es una unión de contrarios...que hay que comparar tanto al Kua (unión del yang y del yin), como a la Tetraktys pitagórica". Explica por otra parte H. Massón: (...) En efecto uno produce a dos, quien produce a tres, que produce a cuatro, quien restablece la unidad primordial. En la tetraktys pitagórica: 1+2+3+4=10=1+0=1" (...) A la cruz la hacen corresponder también las cuatro letras del Tetragram con los cuatro elementos, representados simbólicamente por los cuatro brazos de la Cruz, unión del principio masculino (azufre) y del Principio femenino(sal), que corresponde a la línea vertical y horizontal respectivamente, y que se forma por la polarización del mercurio o quintaesencia (centro de la cruz) (...) Símbolo fundamental del bien y de la purificación, que el cristianismo adoptó como símbolo de la regeneración y de la salvación. Numerosas órdenes esotéricas e iniciáticas la han utilizado (templarios, rosacruces, etc.)".
"En la Francmasonería, la cruz representa el cruce del Ecuador y el Meridiano, de lo divino y lo terreno; es un símbolo de la gloria del Gran Arquitecto, que desde su centro dirige el curso del Universo y derrama fecundidad sobre la tierra".
(Diccionario Akal de Francmasonería. Juan Carlos Daza. Ediciones Akal. 1997, Madrid. Págs. 109, 110)

Cruz Esvástica:
Según Juan Carlos Daza, en su obra ya citada, la esvástica es un símbolo de gran antiguedad; su primera representación se ha encontrado en Harappa (India), con una antigüedad de 4.000 años. Integra la cruz y los cuatro ejes en dirección rotatoria, como símbolo de la rotación axial (la rueda solar, con su rayos y su movimiento), y al Dios del Sol. Así es el polo y las cuatro direcciones o puntos cardinales, la Luz bienhechora y fructificante del Sol, asociada a la agricultura, a la sucesión en las estaciones y a la acción del Principio Universal sobre toda creación.
Los masones operativos gravaban o pintaban la esvástica en el centro de la logia. En algunos casos colgaban la letra G con un hilo del techo, para que pendiese sobre el el centro de la esvástica (...)
Sobre ello R. Guénon dice: "una plomada suspendida de esta letra G cae directamente al centro de una esvástica trazada en el suelo, y que representa así al Polo Terrestre, es la Plomada del Gran Arquitecto del Universo, que suspendida en el Punto Geométrico de la Gran Unidad desciende del Polo Celestial al Terrenal, y es así la figura del Eje del Mundo"
(Diccionario Akal de Francmasonería. Juan Carlos Daza. Ediciones Akal. 1997, Madrid. Pág. 141, 162)

Cruz Potenzada o Templaria:
Para Amado Hurtado, en su libro Nosotros, los masones, "la Cruz es un símbolo, con diversos significados esotéricos, que forma parte de todas las tradiciones culturales. Simboliza, fundamentalmente, la unión de la verticalidad y la horizontalidad, de lo físico y lo metafísico, del círculo cósmico o  cuyo centro se halla en la conjunción de ambos aspectos del Universo. Aparece representada en los altos grados, en forma de cruz latina, potenzada o templaria, según el grado y tema sobre el que verse el trabajo". (Nosotros, los Masones. Amando Hurtado. Edt. Edaf. 2005, Madrid. Pág. 270)
Según Juan Carlos Daza, el rito masónico conocido como Escocés antiguo y aceptado afirma sus vínculos con el espíritu cristiano y con la leyenda templaria jacobita. Esta leyenda narra como después de 1314, algunos caballeros tempalrios, por orden de su Gran Maestre, escaparon de la persecución refugiándose en Escocia, donde confiaron a quien debían y al rey Robert Bruce el mensaje espiritual del temple; cómo gracias a estos refugiados el rey de Escocia ganó la batalla de Bannockburn, y en su favor creo la orden de San Andrés del Cardo, en la cual los caballeros templariso depositaron su tradición.
(Diccionario Akal de Francmasonería. Juan Carlos Daza. Ediciones Akal. 1997, Madrid. Pág. 327)

Para Amado Hurtado "el espíritu de la acción templaria es el que convierte simbólicamente al masón (en el grado 30) en nuevo caballero de un nuevo templo al que se asciende por la escala mística de la virtud: el caballero Kadosh".
(Nosotros, los Masones. Amando Hurtado. Edt. Edaf. 2005, Madrid. Pág. 161)

Estrella de cinco puntas (pentagrama o estrella flamígera):
Para Udo Becker "el cinco, según Pitágoras, es el número perfecto del microcosmos del hombre y su figura secreta es el pentagrama o estrella de cinco puntas. El 5 en tanto que suma de los elementos femenino 2 y masculino 3 desempeñaba y desempeña un papel importante en muchas culturas. Para los pitagóricos esta unión del dos y el tres era símbolo de matrimnio y de síntesis. Es el número de los dedos de la mano (y puede representar a ésta) , sin olvidar los 5 sentidos, las 5 llagas de Cristo, y las cinco columnas de la santidad en el islam (...) Los alquimistas buscaron la quintaesencia, es decir el quinto elemento que permitiría elaborar el espíritu generativo y de larga vida; es posible que la ornamentación relacionada con el cinco, frecuente en las igleas cristinas de la Edad Media, tuviese algo que ver con estas especulaciones.
(Enciclopedia de los Símbolos. La guía definitiva para la interpretación de los símbolos que existen en la historia del arte y de la cultura. Udo Becker. Ediciones Robinbook, 2003 Barcelona. Pág. 77).

Para Juan Carlos Daza, la estrella flameante de cinco brazos es el símbolo de la manifestación central de la luz, del centro místico, emblema de la divinidad. Es uno de los símbolos más complejos de la Francmasoneria, correspondiente al grado de compañero masón (...) Podemos acercarnos al simbolismo de la estrella flamígera desde diferentes puntos de vista, y todos ellos no agotarán el significado real que esta figura geométrica tiene. Todos conocemos el famoso hombre de Leonardo inscrito en un pentagrama, y que "identifica" al hombre con esta figura que la de una estrella, y por tanto nos habla de un hombre relacionado con el cielo (con lo celeste); es el el hombre que empieza a reconocerse parte del Cosmos, a conocer sus Leyes y que aspira a ser el Rey del Universo (...) Sus cinco puntas forman el Pentalpha de Pitágoras, y entre los masones constituye los cinco puntos de la perfección: Fuerza, Belleza, Sabiduría, Virtud y Caridad (...) Los Ritos masónicos de talante cristiano (p.e. Escocés Rectificado) hacen de ella un símbolo de la estrella o cometa que guió a los reyes hasta Belén (...)
(Diccionario Akal de Francmasonería. Juan Carlos Daza. Ediciones Akal. 1997, Madrid. Pág. 139 y 140)
Estrella de seis puntas (hexagrama):
Según Hans Biedermann, la estrella de seis puntas, construida a base de triángulos entrelazados, es signo simbólico ampliamente difundido en las culturas del mundo antiguo. la interpretación tradicional ve en el hexagrama un triángulo de agua (femenino, con la punta hacia abajo) y un triángulo de fuego (masculino, con la punta señalando hacia arriba, que juntos representan un cerrado sistema dual en orden armónico. Dícese que co este símbolo el famoso rey Salomón, hijo del rey David y de Betsabé, hasta el momento de su muerte (hacia 930 a.C.) conjuró demonios y evocó ángeles, aunque según la mayor parte de las tradiciones, este poder lo daba el nombre de Dios, compuesto de cuatro letras, YHVH (Tetragrammaton). Según esto, la estrella de seis puntas se llama también sello de Salomón (Sigillum Salomonis) o Escudo de David (Scutum Davidis), mientras que hoy en día, generalmente se alude a ella como estrella de Sión o de David. Puesto que la moderna especulación cosmológica fue más allá del dualismo fuego/agua y presupuso cuatro "elementos", en lo sucesivo se pensó en el hexagrama como consistete en cuatro componentes, formado con un signo para "aire" (triángulo con la punta hacia arriba con una línea transversal) y un triángulo para "tierra" (con la punta hacia abajo y atravesado por una raya horizontal).
En el mundo de los símbolos alquímicos, la mezcla de los cuatro elementos designa casi siempre la materia primaria en la que se hallan contenidos todos los componentes. En interpretación parecida, el hexagrama se emplea también en la fracmasoneria en sellos de las logias, y se le considera también símbolo de la totalidad, siendo, no obstante, la "estrella flamígera" (Pentagramma) el símbolo más difundido.
(Diccionario de símbolos. Hans Biedermann. Ediciones Paidos. 1993, Barcelona. Págs. 223 y 224).

Así pues, los cuatro anteriores símbolos tienen en común formar parte prominente de la simbología y ritos masónicos, por lo que bien podríamos denominar a la manzana de casas que los lucen como la "manzana masónica" del Barrio Obrero.

Como anticipé más arriba, además de los citados símbolos que figuran decorando las fachadas de la "manzana masónica", existen dos azulejos idénticos con claras reminiscencias masónicas, en las fachadas de una casa de la calle B  y de otra en la C.

En dichos azulejos, además de elementos relativos a la siderurgia y la minería, propios de la Riotinto Company, aparecen la escuadra y el compás, dos de las tres grandes luces de la logia. La escuadra y el compás tal como se disponen en la logia, son geométricamente equivalentes al sello de Salomón, símbolo de la sabiduría, cuya luz se invoca en cada tenida (reunión de la logia) para que presida los trabajos.
Quién puso en las fachadas todos estos símbolos y por qué. 

Lo más probable es que Morgan fuera masón, dada la larga y arraigada tradición masónica en el Reino Unido, y decidiera decorar las fachadas de las casas centrales de su obra con estos símbolos, sólo como decoración o con otro motivo más ritual que se me escapa en estos momentos.

Otra probabilidad es que dichos símbolos fueran colocados por un grupo de propietarios masones que vivieran en el Barrio Obrero. De hecho en Huelva hubo una profunda tradición masónica. María de los Ángeles Sampedro Talabán, en su artículo académico La Masonería en Huelva durante el siglo XX. 1900-1936, publicado en Huelva en su historia nº 3, nos ilustra respecto que "a lo largo del siglo XX el desenvolvimiento de la Masonería en Huelva atravesó por tres etapas claramente diferenciadas. La primera, que abarcaría las dos primeras décadas de la centuria, se caracterizó por la desaparición de los talleres existentes antes de 1900 y la no constitución de nuevos organismos masónicos. Esta situación comenzó a cambiar a partir de 1923, año en el que consta la fundación del triángulo Minerva. El renacer de la Masonería onubense coincide cronológicamente con la implantación de la Dictadura de Primo de Rivera, hasta el punto de que, según reflejan las Memorias anuales de la Gran Logia Simbólica Regional del Mediodía, Huelva se convirtió durante los años veinte en uno de los principales focos masónicos de Andalucía. No obstante, a partir de 1929 se inició un periodo confuso, desapareciendo algunos de los talleres constituidos en los años precedentes".

Así queda claro que, precisamente durante la década que sucede a la construcción del núcleo central del Barrio Obrero, los años veinte, la masonería en Huelva vive su edad dorada, convirtiéndose en un referente en Andalucía. Debido al elevado número de miembros que en 1925 estaban adscritos a la Logia Minerva, ésta tomó la decisión de dividir el Taller y crear dos nuevas Logias, que serían conocidas con los nombre de Cañavate y Soto-Vázquez. Existía una cuarta logia llamada Redención. En 1926 estas cuatro logias tuvieron por primera vez representación en la Asamblea Anual de la Regional del Mediodía.

Pero, según María de los Ángeles Sampedro, "el auténtico auge de la Masonería onubense se produjo durante 1927, con la fundación de la logia Transigencia, en Huelva capital y del triángulo Pedro Abarca de Bolea, en Paterna del Campo. En efecto, como aseguraba el informe difundido en la Asamblea Anual de la  Regional del Mediodía, celebrada en Sevilla en noviembre de 1927, las organizaciones de Huelva "se encuentran en floreciente actividad, como lo prueba el aumento de sus cuadros lógicos ". En ese año Huelva contaba con 172 masones activos, agrupados de la siguiente forma: 
Logia Minerva ......................35 miembros
Logia Soto-Vázquez .............32     "
Logia Cañavate ....................43     "
Logia Transigencia ...............16      "
Logia Redención ..................40      "
Tr. Pedro Abarca de Bolea ... 6      "

Sin embargo, nada he encontrado, ni en este interesantisimo estudio de la profesora Sampedro, ni en el resto de la bibliografía que he podido utilizar, respecto a la presencia masónica en el Barrio Obrero, ni a que el mismo hubiera servido de sede para alguna de las logias mencionadas, o de domicilio de alguno de sus miembros. 

Cómo han resistido el paso del tiempo y la despiada y sistemática represesión franquista contra la masonería los símbolos masónicos de las calles E y F del Barrio Reina Victoria, es para mí un auténtico misterio, máxime habiendo sido exacerbada, sistemática y cruel dicha represión anti-masónica, a este respecto, por lo que se refiere a la represión franquista en Huelva, resulta esencial el libro La Guerra Civil en Huelva, del historiador pacense Francisco Espinosa Maestre. Quizá la explicación sea la que nos ofrece Cobos Wilkins, en su citado libro, al decir que "igual que sucedía con Bellavista en Riotinto, ocurre con esta barriada de Huelva: es una isla dentro de la ciudad. Los mismos onubenses de forma instintiva, acaso herencia de generaciones, la bordean sin atravesarla".


Bibliografia
- Diccionario Akal de Francmasonería. Juan Carlos Daza. Ediciones Akal. 1997, Madrid.
- Diccionario de símbolos. Hans Biedermann. Ediciones Paidos. 1993, Barcelona
- Enciclopedia de los Símbolos. La guía definitiva para la interpretación de los símbolos que existen en la historia del - arte y de la cultura. Udo Becker. Ediciones Robinbook, 2003 Barcelona
- Historia de la Arquitectura Inglesa en Huelva. Miguel González Vílchez. Universidad de Sevilla/Diputación Provincial de Huelva. 2000 Sevilla. 2ª Ed.
- La Guerra Civil en Huelva. Francisco Espinosa Maestre. Diputación Provincial de Huelva, 1996, Huelva. 1ª Edicion.
- La Huelva Británica. Juan Cobos Wilkins. Edit. Andalucía Abierta. 2005 Sevilla. 1ª Ed.

La Masonería en Huelva durante el siglo XX. 1900-1936. María de los Ángeles Sampedro TalabánHuelva en su historia Nº 3. 1990 Universidad de Huelva/Diputación Provincial de Huelva, pags. 505-602.
- Nosotros, los Masones. Amando Hurtado. Edt. Edaf. 2005, Madrid.
- Diario Odiel de 30 de junio de 1967. 


13 comentarios:

  1. magnifico, esplendido y extenso articulo.

    gracias y felicidades.

    ResponderSuprimir
  2. Muy interesante y documentado.
    Gracias por su difusión.

    ResponderSuprimir
  3. De lo mejorcito que he leído en mucho tiempo.Grandísimo trabajo,te felicito.

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  4. Yo también le felicito por el trabajo. He estado leyendo sobre la masonería en Huelva, las "planchas de quite", la logia Minerva, los 9 talleres, los maestros nacionales durante la Guerra Civil en el libro "La Represión del Magisterio republicano en la provincia de Huelva" de D. Manuel Reyes Santana y Jose Juan de Paz Sánchez (publicación de la diputación). Lamento no estar en Huelva para visitar todo eso. También lamento la desaparición (espero que momentánea) de la página web de la casa museo de los ingleses en Punta Umbría. Espero que pronto haya documentación on line sobre todo esto por parte de organismos oficiales.
    Lo que hace mucho mas loable que personas particulares y a su costa hayan de suplir las carencias oficiales.

    Muchas gracias.

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  5. Lo primero, enhorabuena por la entrada, magnífica.

    Lo segundo, la pregunta es obligada: ¿Qué hay en el centro de la estrella formada por los símbolos? Según el mapa, parece el patio de una de las casas. Los símbolos suelen ser hitos o marcas que señalan algo. ¿Se sabe algo sobre eso?

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  6. Interesante y clarificador trabajo. Desgraciadamente de mi casa desapareció toda la documentación sobre la Masonería durante la guerra.

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  7. Y que onda con los rosacruces?

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  8. Muy interesante el mundillo este de los los Masones. Son muchas las huellas de ellos en Huelva. Lo que no entiendo el porque de tanto misterio. Yo me muevo por los pueblos de Huelva y se palpa su presencia , Boy scaut, simbolos en las puertas, monumentos a piramides, es un mundo muy cautivador.

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  9. Magnifico trabajo y bien documentado.Los que formamos la Logia Hesperia 162 en Huelva,(www.hesperia162.es) le damos las gracias y ojala muchas personas como Vd. ayudaran a dar un impulso nuevo a las ideas que proponemos desde esta augusta Orden.

    Gracias.

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