En la Plaza Doce (XII o 12, que de la tres maneras lo he visto escrito) de Octubre de Huelva hay seis elementos ornamentales, mobiliario urbano como lo denominan los arquitectos, que llaman la atención por su singularidad. Cuatro columnas y dos obeliscos geométricamente dispuestos en al arco de la semicircunferia que conforma la plaza. Cada uno de los obeliscos remata uno los dos extremos de la plaza, y las columnas, agrupadas en dos parejas, se ubican, una en la avenida Sanlúcar de Barrameda y la otra en la de la Real Sociedad Colombina Onubense, que son las dos calles que bordean los Jardines del Muelle (popularmente conocido como Parque de las Palomas), sirviendo de este modo de pórtico de entrada, bien al puerto, bien a la propia ciudad, según la dirección que se tome.
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| Pareja de columnas de la Avda. Sanlúcar de Barrameda |
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| Pareja de Columnas de la Avda. de la Real Sociedad Colombina Onubense. |
Al margen de por su singularidad y evidente valor formal, tales elementos sorprenden por haber sobrevivido intactos desde 1929, a pesar de las varias remodelaciones que ha sufrido la plaza 12 de Octubre y las agresivas edificaciones que han sido levantadas en su entorno, más si cabe teniendo en cuenta que Huelva no ha sido precisamente un ejemplo en la conservación del patrimonio urbano, y en la que a sus munícipes nunca les han dolido prendas a la hora de meter la piqueta en cualquier clase de edificación que rezumase valor arquitectónico, histórico o simple vetustez.
En su tesis doctoral, "La Historia del Puerto de Huelva (1873-1930)", la responsable de la Unidad de Archivo y Biblioteca del Puerto de Huelva, Ana María Mojarro Bayo, nos cuenta que en el verano de 1915 "sobre una zona de marismas ganadas al Odiel y cerca del Puerto, en la plaza XII de Octubre, se inició el trazado de los Jardines del muelle". Más adelante nos concreta que estos terrenos donde hoy se ubican los Jardines del Muelle fueron ganados a la ría "con depósitos procedentes de los dragados". Según esta misma autora, más adelante, a finales de 1927 y durante 1928, fue proyectada la urbanización de estos terrenos, tal como consta en los archivos de la institución portuaria en el expediente denominado “Renovación de las vías de circulación de este puerto”, a tal respecto obra además en la Dirección General de Puertos un Expediente de Obras denominado de “Ampliación de la plaza de ingreso al puerto”, firmado por el Ingeniero del Puerto de Huelva, Francisco Montenegro, del año 1928.
Según la propia Ana María Mojarro, estos proyectos estaban estrechamente vinculados con la construcción del "Muelle de Fábrica" (actual Muelle de Levante), pues para facilitar el acceso de la población al nuevo muelle "se proyectó una vía de ronda, que partiendo de la carretera de Gibraleón, en las inmediaciones de la plaza de toros, en el norte de la capital, circunscribiera la zona de muelles en toda su extensión, hasta unirse con la carretera de Sevilla cerca de la estación de este nombre, al sur. Igualmente, dos avenidas que partirían de una plaza semicircular situada hacia la mitad de la zona, servirían para enlazar la parte central de la población con la de los muelles", que constituiría el antecedente de la actual Plaza 12 de Octubre. Todo ello, según la mencionada autora, se puede considerar un antecedente del proyecto denominado “Avenidas de ingreso al puerto”, que se firmó en 1930, bajo la dirección del Ingeniero Francisco Montenegro y Calle, y que, a su vez, formaba parte del proyecto del propio Muelle de Fábrica. En este proyecto de 1930, "las calzadas que se articulaban en esta zona –Almirante Hernández Pinzón, Odiel y Gibraleón, actuales Marina, Avenida de Italia y de Alemania- concurrirían en una pequeña plaza, XII de Octubre, y desde aquí arrancarían las avenidas noroeste y suroeste –actuales Real Sociedad Colombina Onubense y Sanlúcar de Barrameda- hasta salir al muelle en su tercio central". Como concluye la autora "gran parte de este proyecto llegó a ser una realidad, aunque no en su totalidad".
Nada se dice, sin embargo, en la detalladísima e interesante obra de Ana María Mojarro, respecto a la existencia en la plaza de los obeliscos y columnas ornamentales ni, por tanto, de su autoría, origen y significado, a pesar de ser los elementos más singulares, originales y perdurables de la misma.
En el siguiente plano del alzado del proyecto inicial de la plaza se puede observar claramente que por parte de Francisco Montenegro, autor del proyecto, se incluían como ornamentación del espacio público los dos obeliscos que hoy rematan los extremos de la Plaza 12 de Octubre, no así las cuatro columnas que hoy podemos contemplar erigidas como pórtico de las dos avenidas de acceso al Puerto.
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| Fragmento del plano relativo al Expediente de Obras del Puerto denominado "Avenidas de Aceso al Puerto", extraído de la obra "Historia del Puerto de Huelva", de Ana María Mojarro Bayo, en el que se aprecian los dos obeliscos que rematan los extremos de la plaza proyectada. |
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| Fotograma extraído del documental "Onuba" (1939), del director Vicente Zaragoza, en el que podemos observar nítidamente uno de los dos obeliscos de la Plaza Doce de Octubre, en concreto el que hoy se encuentra junto al edificio de Aduanas, y la Avda. de Italia al fondo (el video puede verse en en el canal de youtube de la HuelvaCateta, picha aquí) |
Por otra parte, en la obra "Guía de Arquitectura de Huelva", de los arquitectos José Álvarez Checa y Lourdes de la Villa Márquez y de la propia Ana María Mojarro Bayo, editada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Huelva en 2002, aparecen reseñados con el número 51 "Farolas y obeliscos. Plaza XII de Octubre", con dos fotografías de tales ornamentos, junto a las cuales aparece la siguiente y escueta información: "Con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, el Puerto de Huelva proyecta la Plaza de Octubre (sic), que daba entrada a la Avda. del Puerto". No se menciona la posible autoria de tales elementos arquitectónicos. Aunque escueta, sin embargo, la nota transcrita nos aporta un dato importante, a saber, que tanto los obeliscos como las columnas-faro fueron erigidos como elementos conmemorativos de la Exposición Iberoamericana de 1929. Así pues, el hecho de que, como hemos visto, en los planos del proyecto de Francisco Montenegro de 1930 figuraran los obeliscos, en modo alguno puede interpretarse como que estos fueran ideados ex profeso para dicho proyecto, sino que los mismo figuraban en los planos por estar ya erigidos desde el año anterior, siendo por tanto decisión del proyectista de la plaza el conservarlos, integrándolos en su proyecto. Es curioso, sin embargo, que en dicho proyecto de Montenegro no figuraran las cuatro columnas-faro, pues habiendo sido también erigidas en 1929, el hecho de que no aparecieran en el plano de 1930 sólo puede interpretarse como una decisión del ingeniero de eliminarlas del diseño de la futura plaza. Por suerte, esa parte del proyecto no se llevó a cabo, y las columnas siguen hoy en pie, espectaculares.
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| Obelisco situado junto al edificio de Aduanas |
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| Obelisco erigido junto a la antigua estación de Zafra |
Dejemos que Castro Crespo en su genial "Huelva Ilustrada. 3000 años de paisaje urbano", como arquitecto y artista plástico, nos describa estos asombrosos ornamentos urbanos:
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Detalle de los azulejos
con reflejos de cobre
que revisten las cuatro
caras de los obeliscos. |
"El obelisco tiene el basamento de bloques de granito abujardado, mientras que el cuerpo del elemento es de ladrillo sin llagado y aparecen sus cuatro caras revestidas de placas cerámicas con reflejo de cobre. Los cuatro paños laterales se encuentran hendidos tres centímetros con relación a los ladrillos del contorno. El remate, también de ladrillo, está adornado por piezas cerámicas con aire de greguería clásica. Los faroles son de forja y conecta con los pescantes ricamente ornamentados. Tanto estos como la abrazadera calada donde aparece el escudo de Obras del Puerto, son de fundición".
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| Escudo de obras del puerto que figura en cada uno de los cuatro lados de los obeliscos |
En relación a las columnas-farol, "el diseño de este otro elemento es más delicado y esbelto que los obeliscos. Su largo fuste, realizado en ladrillo plantillado, se presenta como pieza ornamental de primer orden. La basa corre constructivamente igual suerte que sus vecinos obeliscos, siendo de granito. La columna lateral está rematada por un capitel jónico resuelto de una pieza igualmente en granito, sobre el que aparece el farol, que se trata de una esfera que emula el globo terrestre. Dicha esfera está confeccionada de piezas de vidrio translúcido engarzadas entre la retícula irregular y esférica que aparece al enlazarse los cinco paralelos y los dieciséis meridianos, todos ellos de bronce".
Castro Crespo encuentra como referencia a la idea de estas columnas-farol la del monumento columnario, diseñado por el arquitecto Ricardo Velázquez, erigido a Colón en La Rábida (desaparecido por su temprana ruina) con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América, el cual también aparecía rematado con un globo terráqueo. No obstante, mientras la columna de La Rábida se mostraba como un monumento imbuido de espíritu cristiano, al aparecer coronado el globo terráqueo que lo remataba con una gran cruz, por el contrario, las columnas de la Plaza Doce de Octubre se nos muestran huérfanas de cualquier simbología religiosa.
Por último, gracias a la generosa información brindada por el amable lector de este blog, Francisco V, he tenido conocimiento que el escritor Antonio José Martínez Navarro también tuvo oportunidad de ocuparse de estos ornamentos en el tomo V de su obra "Historia Menuda de Huelva", en concreto en el capítulo denominado "Las viejas columnas y obeliscos de la plaza XII de Octubre". En dicho capítulo, el autor, que realiza una poética descripción de estos singulares elementos decorativos, nos brinda tres datos relevantes, a saber, el primero de ellos que el diseño de los mismos correspondió a Francisco Montenegro Calle con la colaboración del delineante Francisco Gómez Sánchez
, lo que corrobora las conclusiones que se extraen de la obra citada de Ana María Mojarro Bayo; el segundo, que en un articulo publicado en el desaparecido diario La Provincia en octubre de 1929 (coincidiendo con la conmemoración del Descubrimiento) se informaba de la instalación de las "artísticas
farolas" en la plaza, pero a las que todavía faltaban en dicha fecha "lámparas y luz" y, por ultimo, en tercer lugar, que no fue hasta marzo de 1930 cuando se llevó a efecto la definitiva inauguración del alumbrado, tal como se recoge en la noticia asimismo aparecida en el diario La Provincia de 12 de marzo de 1930.
No obstante, los artículos de la prensa de la época citados por Martínez Navarro también generan la duda de si las "artísticas
farolas" a que se refieren son las columnas y obeliscos de que venimos tratando o, por el contrario, hace mención a las restantes farolas que iluminaban la Plaza Doce 12 de Octubre y ello porque, en concreto el artículo de 12 de marzo de 1930, menciona unas farolas que "para el alumbrado público ha adquirido nuestro activo ayuntamiento", de lo que se puede deducir que éstas no sean las columnas y obeliscos a que nos venimos refiriendo. Primero porque dichos ornamentos, como hemos visto, no fueron "adquiridos", sino que se diseñaron y construyeron ex profeso para su instalación en la plaza y, en segundo lugar, pues como también hemos visto, tanto las columnas como los obeliscos fueron realizados por el Puerto de Huelva y no por el Ayuntamiento, que es lo que con rotundidad informa la noticia que transcribe Martínez Navarro en su obra citada. La anterior duda se ve incrementada tras la visión de la postal que se reproduce a continuación, pues en la misma se puede observar en el centro mismo de la plaza una farola, hoy inexistente, distinta de las columnas y obeliscos y que a lo mejor es a la que se refiere el periodista como adquirida por el Ayuntamiento, junto con otras, para alumbrar la plaza.

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Detalle de los ladrillos con los
que está construido el fuste
de las columnas. |
Ninguna otra literatura he encontrado que haga referencia a estos espectaculares ornamentos, a pesar de su belleza, importancia y raigambre en el diseño urbano de una ciudad tan huérfana de belleza formal.
Simbología de las columnas-farol.
Desde siempre me han impactado estos seis singulares y característicos elementos decorativos, pero lo cierto es que desde escribí el artículo publicado en este blog dedicado a los símbolos masónicos en el Barrio Obrero (si quieres consultarlo puedes pinchar aquí) y tuve para ello la oportunidad de realizar un somero estudio a la simbología masónica, veo estos obeliscos y columnas todavía con mayor curiosidad e interés si cabe.
Aquel artículo me permitió conocer que en la entrada de todo templo masónico deben estar erigidas dos columnas, que a semejanza de las que según la Biblia presidían la entrada del Templo de Salomón, no sostienen nada, no tienen utilidad estructural alguna, sino tan sólo una finalidad simbólica y espiritual: servir de pórtico que separe de manera firme y clara el mundo profano de la cámara interior donde se guarda la sabiduría y los trabajos de la logia. De hecho, cuando nace una nueva logía de dice que "levantó columnas" en tal fecha.
Estas columnas tienen nombre, la una J, del hebrero Jakhin, y la otra B, de Boaz, tal como figura en la Biblia. Sin embargo, algunos tratados masónicos de origen norteamericano atribuyen el origen del nombre de las columnas a la rememoranza de Jacobus Burgundius, último gran maestre templario.
Aunque en la original descripción que de las columnas de la entrada al Templo de Salomón se recoge en la Biblia, las mismas aparecían rematadas con una flor de lirio y decoradas con granadas, lo cierto es que desde el siglo XIX comenzó a arraigarse la tradición de colocar sobre los capiteles de las columnas de entrada al templo masónico esferas celestes, o el propio Sol, en la columna de la izquierda, y globos terráqueos o lunares en la de la derecha. Dicha tendencia moderna, aunque sin tener ninguna raíz en las tradición antigua, lo cierto es que representa también una simbología ancestral y profunda, la del concepto de dualidad, Sol y Luna, Cielo y Tierra, noche y día, espíritu y materia, bien y mal, que debe fundirse en la unidad que se alcanza con el saber depositado en el interior del templo.
Llegados a este punto es donde encontramos la evidente relación de la simbología presente en el interior del templo masónico con las columnas-farol que decoran desde 1929 la Plaza Doce de Octubre. Aunque el número de columnas erigidas en la plaza es de cuatro, lo cierto es que aparecen dispuestas en dos parejas claramente separadas la una de la otra, sirviendo cada una de las parejas de "pórtico" a una de las dos vías de acceso al Puerto, apareciendo todas ellas rematadas con esferas celestes o terráqueas, que se iluminan para servir de farol.
En este caso las imágenes sí que valen más que mil palabras. Basta comparar los siguientes grabados masónicos con las columnas de la Plaza Doce de Octubre para concluir que la asombrosa similitud o, más bien, la absoluta identidad entre ellas, no puede obedecer a la simple casualidad.
Quien quiera que encargara o diseñara las columnas de la Plaza Doce de Octubre y su disposición en dicho espacio público, resulta evidente que lo hizo con el claro propósito de trasladar la simbología masónica de las columnas J y B a la entrada del Puerto de Huelva o, quién sabe, a la propia entrada de Huelva misma, si se llegaba a ella desde el puerto, asimilando de este modo la ciudad a un templo, para cuyo acceso había forzosamente que a travesar el "pórtico" de la dualidad representado por las columnas-farol erigidas a tal fin.
Dicha posibilidad, que hoy nos puede parecer descabellada, sin embargo, puesta en su contexto histórico, finales de los años veinte del pasado siglo, resulta perfectamente factible ya que durante dicha década se produce un verdadero periodo de esplendor de la Masonería onubense, hasta el punto que, como ya expuse en el artículo dedicado a los símbolos masónicos en el Barrio Obrero, según reflejan las Memorias anuales de la Gran Logia Simbólica Regional del Mediodía, Huelva se convirtió durante los años veinte en uno de los principales focos masónicos de Andalucía. Era tal el auge masónico, que en 1925, debido al elevado número de miembros que estaban adscrito a la logia de la capital, denominada Minerva, decidieron dividir el Taller y crear dos nuevas logias, Cañavate y Soto-Váquez. En 1926 llegó a fundarse en la capital una cuarta logia, Redención, alcanzándose el cenit de este auge masónico en Huelva en el año 1927 con la fundación de la logia Transigencia (ver el artículo de María de los Ángeles Sampedro Talabán "La Masonería en Huelva durante el siglo XX. 1900-1936", publicado en Huelva en su historia nº 3) . Así pues, vista la prosperidad de la masoneria en Huelva en el momento en que fueron erigidos los obeliscos y columnas en la Plaza Doce de Octubre, no es difícil imaginar que para su autor, probablemente masón, Huelva fuera un verdadero templo, al que como a todo templo masónico hubiera que acceder a través de los pilares de la sabiduría representados por las columnas J y B.
Si ya me resultaba evidente el carácter masónico de las columnas de la Plaza Doce de Octubre, la revelación definitiva me quedó constatada por el hallazgo casual de un pequeño detalle en una postal de 1930, que aparece reproducida dentro de una pequeña guía de mano que publicada con motivo de la exposición "Una mirada entre dos ríos. Huelva en imágenes (1873-1970)", que tuvo lugar en la Casa Colón entre diciembre de 2005 y enero de 2006. La postal a la que me refiero es la siguiente:
Si nos fijamos, en la esquina superior izquierda de la postal se muestra un tercio de una esfera de una de las columnas, y si observamos lo que se vislumbra de la esfera con mas detenimiento, se puede distinguir lo que a todos luces es una estrella e incluso se adivina la línea de un ecuador, en definitiva, la clara representación de una esfera celeste. En la siguiente ampliación puede observarse con más detalle:

Así pues, aunque en la actualidad las esferas situadas sobre los capiteles de las columnas de la plaza se nos muestran con idéntica fábrica de polígonos de cristal opaco, engarzados en cuadrículas de bronce, en su momento, por el contrario, debieron estar policromadas, representado, al menos una de cada una de las parejas, un firmamento celeste, la columna J de cada pórtíco simbólico, confirmándose así su origen masónico.
Por lo demás, la estructura que se entrevé en primer término en el borde izquierdo de la postal no debe corresponderse con una de las columnas, sino quizá con un surtidor de gasolina que según la obra citada de Ana Maria Mojarro, "Historia del Puerto de Huelva", la Junta del Puerto autorizó a instalar en la Plaza XII de octubre, el cual posiblemente se interponía entre el fotógrafo y la columna, pudiéndose ver claramente en la parte inferior izquierda de la fotografía una maneta o manivela de dicho ingenio.
Singularidad de las columnas como ornamento urbano.
La singularidad de las columnas-faros de la Plaza Doce de Octubre se acrecienta por el hecho de no encontrarse nada parecido en ninguna otra ciudad. Al menos, después de una larga búsqueda, no he encontrado nada igual. Hay múltiples monumentos columnarios, muchos de ellos muy famosos, repartidos por ciudades de todo el mundo, pero todos consisten en columnas aisladas rematadas con figuras, ya de vírgenes, santos, héroes, personajes históricos, personajes mitológicos o símbolos religiosos, en especial cruces. Son raros los monumentos columnarios que en los espacios urbanos se nos muestran soportando esferas, pero lo que no he encontrado en ninguna ciudad es un conjunto doble de columnas idénticas soportando esferas, asemejando un pórtico, como ocurre en el extraordinario, por único, caso de Huelva. No es raro, sin embargo, en los cementerios, especialmente anglosajones, encontrar tumbas de masones decoradas con las columnas J y B, así como con obeliscos.
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Tumba en el cementerio de Wellignton.
(wellingtonista.com) |
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Tumba en el cementerio Oak Ridge & Glen Oak de Chicago.
(graveyards.com) |
Sí hubo en el pasado reciente una ciudad que erigió dos columnas claramente semejantes a las de Huelva. Toulouse, en Francia, donde dos altas columnas rematadas con esferas servían de pórtico a la entrada a la ciudad por el Ponte des Minimes. Tales columnas, más altas, pero sin duda formalmente menos elegantes que las de Huelva, fueron erigidas en 1832, sin embargo, son ya parte desaparecida de la historia de su ciudad pues se demolieron en 1940 para poder ampliar la anchura del puente al tráfico rodado. En su recuerdo fueron testimonialmente incorporadas dos columnas a la fachada del Consejo General del Haute Garanne en Toulouse.
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| Columnas del Ponte des Minimes (Toulouse). Demolidas en 1940. |
Simbología de los obeliscos.
Según Hans Biedermann ("Diccionario de los Símbolos",editorial Paidós 1993) la palabra obelisco procede del griego obeliskos. Consistía originariamente en una sección cuadrangular tallada en piedra, con un gran valor simbólico en el antiguo Egipto. al parecer, el primer obelisco, o columna sagrada, fue erigido en On (Heliopolis), ciudad que según la religión egipcia fue la primera en recibir los rayos del sol al crearse el mundo. Estos sillares monolíticos tenían un remate piramidal, generalmente recubierto de metal (oro) para que brillasen y proyectasen la luz del Sol. No era raro situarlos por parejas en los pilones de acceso al templo. "Hoy ya no es fácil dilucidar si el antiguo obelisco era un monumento fálico a la fertilidd, o bien una especie de eje del mundo tallado en piedra".
Para Christiane Desroches ("Símbolos de Egipto",editorial Paidós, 2005). "El obelisco representa un rayo de sol petrificado, y al mismo tiempo el sexo del astro. Las inscripciones indican que los obeliscos 'perforaban el cielo', una imagen que muestra bien el vínculo que establecían estas agujas entre la tierra y el cielo. Para materializar esta función solar, el remate de todos los obeliscos sostenía un piramidión recubierto de electro, una aleación natural de 75% de oro, 23% de cobre y 2% de plata; los 'químicos' egipcios descubrieron su composición para fabricarla artificialmente.
Respecto a la asunción de la simbología del obelisco entre la iconografía masónica, Juan Carlos Daza ("Diccionario de la francmasoneria", Ediciones Akal, 1997) considera que los obeliscos figuran como símbolo de la iniciación en los Misterios o como imagen del Sol.
En tal sentido, la relación del antiguo Egipto y la masonería es profunda, encontrándose los orígenes de ésta, según se desprende de manuales masónicos, en los gremios egipcios de escribas, constructores, arquitectos y escultores, siendo pues multitud las reminiscencias egipcias que podemos encontrar en los textos, misterios y hermetismo masónico. De hecho, muchos templos masónicos aparecen hoy en día decorados con abundantes elementos egipcios, incluidas efigies y pirámides.
A tal respecto, resultan evidentes las influencias masónicas, herederas del hermetisco egipcio, que podemos encontrar en los obeliscos de la plaza Doce de Octubre. Su número: dos, los mismos que se situaban en los pilones de acceso a los templos egipcios. Su cobertura con azulejos de cobre, como los primitivos obeliscos egipcios, tiene la clara finalidad de reflejar los rayos del sol que el monumento simboliza. Los dos obeliscos aparecen rematados con un piramidion realizado también con piezas cerámicas con reflejos de cobre, que antes de construirse todos los feos edificios que hoy rodean la plaza, debía ser el punto donde primero se reflejaran los rayos de sol del alba y los postreros del ocaso.
Por último, los dos obeliscos situados a ambos extremos de la plaza, gozan de la especialísima singularidad, en ningún modo casual, de venir a coincidir sus vértices con los cuatro puntos cardinales, como he podido constatar con una simple brújula. Haced la prueba.
Estado de conservación.

Los seis ornamentos, los dos obeliscos y la cuatro columnas-farol se encuentran en perfecto estado de conservación. Las luminarias de los obelisco lucen espectaculares por la noche, no así las farolas de las columnas que permanecen apagadas sin que se conozca el motivo, pues están conectadas a la red eléctrica, como denotan las cajas de registro recientemente instaladas en su basamento. Sin embargo, a pesar de este buen estado de conservación, especialmente por lo que se refiere a las columnas, han quedado deslucidas por el abigarrado entorno en el que se han visto rodeadas con la última remodelación llevada a cabo en la Plaza Doce de Octubre inaugurada a finales del 2007. Farolas de acero corten, mástiles con cámaras de vigilancia del tráfico, jardineras de colores, arbolitos, palmeras, bancos y una enorme pérgola de hierro y hormigón, impiden la diáfana visión de estas singulares, históricas y simbólicas luminarias. Pero démonos por satisfechos, lo importante, lo que es un hito en la ciudad de Huelva, es que sigan en pie y en excelente estado de conservación.
